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2 de noviembre de 2016

El ente que mora debajo de tu cama


Aquella era su primera noche en la casa nueva, Sara tenía nueve años y nunca había tenido miedo a nada, sin embargo, su nueva habitación era mucho más grande y vetusta que la antigua y eso le producía una extraña sensación de desasosiego y perturbación por lo que decidió dejar una lámpara encendida antes de dormir.

La niña se acurrucó junto a su osito Teddy y pronto adormeció profundamente. En su sueño, Sara paseaba nerviosamente por las montañas, bordeando enormes precipicios cuando de pronto, detrás de ella surgió una criatura demoníaca con ojos rojos de fuego y largos y delgados brazos que terminaban en uñas deformes y repugnantes. El extraño ser se acercó hacia ella y con furia, la empujó hacia el vació.

Sara despertó aterrada pero su espanto fue mayor al darse cuenta que la luz del dormitorio estaba apagada y que se encontraba a oscuras, apenas una tenue luz proveniente de la farola de la calle dibujaba formas grotescas y aterradoras en la habitación. La niña se abrazó a su osito de peluche y se cubrió con las mantas completamente, pensaba que de esta forma estaría protegida de todo mal. Pero Sara era una niña valiente y tras recuperar la calma llegó a la conclusión de que todo era fruto de su imaginación, probablemente su madre habría apagado la lámpara y ella decidió encenderla nuevamente, volverse a dormir y olvidar su extraña pesadilla.

Con resquemor, se levantó de la cama y se dirigió hacia la mesita que estaba a dos metros de distancia. Cuando encendió la luz, se sintió más aliviada pero cuando volvía a acostarse, repentinamente, sobresalieron por debajo de la cama unos largos brazos espeluznantes que tiraron de los pies de la niña tratando de llevarla hacia un agujero debajo de la cama. Sara se sujetó de una de las patas del camastro mientras gritaba pidiendo ayuda. Los padres aparecieron rápidamente, encendieron todas las luces y calmaron a su hija, le mostraron que no había nada debajo de la cama, que todo había sido una pesadilla, pero la niña sabía bien que lo que había sentido era real. Al ver el estado de alteración en el que estaba, los padres permitieron a la hija dormir con ellos esa noche, pero el miedo se apoderó de la pequeña que fue incapaz de conciliar el sueño hasta el amanecer. “Hay un monstruo debajo de mi cama”, insistía a sus padres, quienes muy racionales trataban de explicarle que todo era fruto de su imaginación. Sin embargo, ante la insistencia de la niña, la madre prometió pasar la siguiente noche junto a ella para que pudiera darse cuenta que no había nada que temer.

Al anochecer, Sara estaba acostada abrazada a su madre, pero era incapaz de dormir. En un determinado momento la madre se levantó de la cama, al ver que la hija estaba despierta le dijo “voy al baño, ya vuelvo”. “Voy contigo”, le respondió la niña. Cuando Sara puso ambos pies en el suelo, los dos largos brazos demoníacos cogieron los pies de la niña y tiraron de ellos hacia debajo de la cama. La madre al escuchar los gritos fue ayudarla y la sujetó impidiendo que desapareciera por un agujero oscuro que había surgido debajo de la cama. Entonces asomó de allí una figura gris y monstruosa, que le gritó “niña, siempre viviré debajo de tu cama y cuando te levantes por la noche, te llevaré conmigo al infierno”. El padre apareció a tiempo para ver como ese demonio se desvanecía por debajo de esa cama.

Los cuatro años siguientes fueron una pesadilla para Sara y sus padres. Intentaron de todo, fueron bendecidos por un sacerdote y por un chamán, se mudaron de casa pero aquel ser infernal insistía en aparecer debajo de la cama de la niña. Sara desarrolló una cierta tolerancia ante la existencia de ese ente, jamás se levantaba por las noches pero forjó el propósito de investigar y encontrar la forma de destruir a ese demonio.

Un día, en la Biblioteca Nacional descubrió un libro olvidado de comienzos del siglo XIX, se titulaba “El ente que mora debajo de tu cama” de un tal Douglas McDermott quien narraba su experiencia con un ser infernal que lo persiguió durante toda su niñez. Contaba el autor que ese ser había sido atraído por su miedo y que una vez liberado, la única forma de vencerlo y de devolverlo al infierno era reflejar su figura en un espejo. Finalmente, la niña pareció encontrar una salida y decidió seguir las indicaciones del libro.

Compró un largo espejo y lo posicionó echado en el suelo, muy cerca de su cama. Cuando la oscuridad comenzó a tomar cuenta de la habitación, Sara dio un salto hacia la parte trasera del espejo. Al sentir los pasos de la niña, el ente comenzó a emerger pero de pronto se vio reflejado en el espejo y su propia figura lo estremeció. Y es que recordó que cuando estaba vivo en nuestro mundo había sido un hombre atractivo, exitoso pero malvado y descubrió que ahora se había transformado en un ser monstruo y esa visión, lo horrorizó.

“¡Vuelve a tu infierno, hijo del demonio!”, gritó Sara con todas sus fuerzas, luego de cual el ente desapareció completamente y al instante comenzó a respirarse un aire de paz y tranquilidad en la habitación. Esa noche, la niña pidió que sus padres le construyeran una tarima de cemento debajo de su cama. Nunca más volvió a aparecer ese demonio y nunca más habría un agujero por donde pudiera emerger por debajo de su cama.

29 de julio de 2015

Playa del Alamillo: la playa de Sevilla


En términos históricos, culturales y arquitectónicos, Sevilla es la ciudad más bella e importante del sur de Europa. Con el perdón de Barcelona, Madrid o Lisboa, que pueden tener méritos políticos, históricos, culturales o económicos, ninguna ciudad del sur de Europa puede exhibir los galardones que posee Sevilla en arte, tradición, historia, cultura y belleza arquitectónica. Sin embargo, a esta ciudad le falta algo importante, le falta una playa.

Sí, sólo eso, a Sevilla sólo le falta una playa. Y no es una locura pensar que Sevilla pueda tener una playa propia. Hoy pocos lo saben, pero hasta los años 50 Sevilla tuvo una playa fluvial ubicada donde hoy se erige el Puente del Centenario. En aquella época, la corriente de agua que cruzaba la ciudad, era el verdadero río Guadalquivir y no el brazo muerto, de agua semiestancada, que contemplamos en la actualidad. Bañarse en las aguas limpias del Guadalquivir en verano, era un regalo divino para los sevillanos de esa época que aún veían muy distantes las playas de Huelva y de Cádiz.

Actualmente existen decenas de playas interiores en España. Ríos, pantanos, embalses y lagos se han convertido en sustitutos a las playas de mar y han conseguido excelentes resultados. Incluso la pequeña San Nicolás del Puerto, tiene una playa fluvial al servicio de sus vecinos. Y yo me pregunto ¿por qué la ciudad de Sevilla no puede tener una playa propia? La respuesta es sencilla: no hay razón para que no la tenga.

No se habla aquí de una obra faraónica al estilo de los jeques árabes que costase miles de millones al contribuyente, más bien se trataría de una obra simple y austera que sin embargo sería el mayor regalo que un Alcalde podría darle a nuestra acalorada ciudad.

Y hay un lugar ideal para colocar nuestra playa sevillana, es el Parque del Alamillo. La playa de Sevilla iría desde el Puente del Alamillo hasta el fin de la dársena del Guadalquivir, siguiendo su ribera izquierda hasta el final del camino viejo de la Algaba, serían unos 1.200 metros de playa. Se trataría de una gran piscina artificial de agua limpia, con olas, arena y chiringuitos.

El proceso de construcción sería simple. Habría que levantar un muro sobre el lecho de la dársena del río Guadalquivir, debajo del puente del Alamillo, con un desagüe hacia el brazo muerto. Un dique que separaría las aguas limpias de la piscina, de las aguas contaminadas de la dársena. Sería un dique pequeño comparado con los enormes y kilométricos diques holandeses. Luego, el lecho de nuestra playa debería secado, limpiado y cementado en su ribera izquierda sobre la cual se verterían toneladas de arena.

Esta gran piscina se llenaría con las aguas del cercano río Guadalquivir, que tendrían que pasar por un tratamiento físico, químico y biológico para tener un agua depurada, limpia y transparente. Incluso se pueden instalar generadores de olas en la ribera derecha de la playa de Sevilla.

Los costos serían mínimos comparados con los beneficios para la ciudad. El turismo se vería incrementado considerablemente en verano, y los sevillanos podrían disfrutar de una playa a la que podrían llegar caminando o en un trencito desde Triana. ¿Qué más se puede pedir?

Existen playas fluviales o artificiales en muchos lugares del mundo, pero no existe lugar más adecuado para tener una playa que la ciudad de Sevilla. No sé si el actual alcalde querrá hacer una obra así, tampoco sé si el siguiente lo hará, o si el siguiente del siguiente, pero algún día, un alcalde de nuestra ciudad se dará cuenta de lo fácil que sería construir una playa en Sevilla, y la construirá, y nos la regalará.

Y entonces, a esta ciudad hermosa, no le faltará nada más, absolutamente nada.

16 de febrero de 2015

Ciudadanos: El Coleta de la Derecha


Joven, guapo, audaz, valiente e inteligente. Albert Rivera lo tiene todo para triunfar en política y lo está logrando. Tenía apenas 27 años cuando postuló a la Generalitat de Catalunya y llamó la atención posando desnudo en un cartel propagandístico. No creo que a Jordi Pujol le hubiese funcionado pero a Rivera sí, quien consiguió repercusión en la prensa nacional e internacional. Fue electo diputado autonómico y su partido se convirtió en la sexta fuerza política de Cataluña. Desde entonces ha sido un fiero defensor de la unidad de España, una valentía destacable puesto que se ha enfrentado a todo un pueblo apasionado por el sueño de la independencia.

Su movimiento quiso dar el salto nacional en 2008, con escaso éxito, por lo que continuó siendo una fuerza básicamente regional. Sin embargo, tras el fulgurante éxito electoral de Podemos en las elecciones europeas, el partido de Albert Rivera ha comenzado a cosechar parte de ese descontento general con el gobierno de Mariano Rajoy, posicionándose en un expectante cuarto lugar tras PP, Podemos y PSOE. Surge entonces la pregunta común “¿Dónde está situado Ciudadanos? ¿Es de izquierdas o de derechas?”.

A Albert le encanta esa indefinición y la fomenta porque sabe que así puede cosechar dentro del electorado descontento del PP y del PSOE, incluso ha llegado a asegurar, en una entrevista a el Periódico de Cataluña, en el que se define, dentro de Cataluña, como de centro-izquierda, pero da a entender que en el ámbito nacional es de centro-derecha. ¿Quién lo entiende? ¿Derechas o izquierdas? La verdad es que esta estrategia le está dando estupendos resultados electorales.

Albert Rivera nos dice que en la actualidad hay dos partidos viejos con ideas viejas (PP y PSOE) y dos partidos nuevos, uno con ideas viejas (Podemos) y otro con ideas nuevas (Ciiudadanos). Sin embargo, basta dar un vistazo a sus propuestas para darse cuenta que es un partido netamente liberal, una ideología que podemos rastrear hasta el siglo XVIII, es decir, tan “nuevo” no es.

¿Cómo podemos determinar cuando un partido es derechas o de izquierdas? En general es relativamente sencillo, debemos ver si sus propuestas van dirigidas a mejorar la vida del ciudadano, en cuyo caso sería un partido de izquierdas; o si lo que se busca es mejorar la eficiencia del Estado, en cuyo caso, sería un partido de derechas. Ciudadanos busca construir un Estado pequeño y eficiente donde la empresa sea el motor del desarrollo. Es obvio que es un partido de derechas.

Para un político de derechas, lo importante es la eficiencia del Estado, no que las personas tengan salud, educación y vivienda, porque entienden que cuando un Estado es eficiente, esos beneficios llegan solos. Lo opuesto piensan los políticos de izquierdas, creen que primero es la salud, educación y vivienda, y eso generará un Estado de bienestar.

Imaginemos a un hipotético padre de familia de derechas, él prefiere que sus hijos mueran de hambre o enfermedad pero que se cumpla puntualmente con el banco para así mantener el crédito familiar. Por el contrario, un hipotético padre de familia de izquierdas no paga sus deudas pero da de comer a sus hijos y los atiende si están enfermos, pero luego viene el banco, los desahucian a todos, se van a vivir debajo de un puente y se mueren todos de frío.

Ciudadanos propone, en términos generales, lo mismo que el PP, la diferencia es que piden reducir el número de Ayuntamientos de 8.000 a 1.000, también los cargos de confianza, y diversos cargos públicos, evitando la duplicidad. En suma, un Estado pequeño. Además, fomentaría a los empresarios, para que sean ellos los que creen nuevos puestos de trabajo. También proponen una lucha frontal contra la corrupción que ha proliferado en los últimos gobiernos “fuera corruptos de la instituciones” proclama su ideario.

El surgimiento de Podemos ha hecho temblar a la izquierda establecida en España, PSOE e IU han visto tambalear sus estructuras, y en vez de reacomodarse para enfrentar las elecciones que están por venir, han comenzado luchas intestinas que no están haciendo sino debilitarlos aún más. La izquierda va hacia los procesos electorales, dividida, y enfrentarán a un PP sólido y unido con Mariano Rajoy. Es por eso que la aparición de Podemos ha sido recibida con gran satisfacción por el PP, ya que la división de la izquierda será un éxito para su partido.

Sin embargo, la izquierda, y el PSOE en particular, deberían alegrarse por la aparición de Ciudadanos, que está llamado a transformarse en el partido que divida a la derecha, que mine al PP y que reciba los votos de los jóvenes de derechas que buscan un país “en orden”, pero que ya están cansados de las mismas caras y de la corrupción del Partido Popular. Albert Rivera se viste siempre formal y le desagrada el contacto con el pueblo, su estilo es muy diferente al de Pablo Iglesias, pero ambos tienen algo en común, una coleta regeneracionista.

4 de febrero de 2015

¿Por qué Podemos no ganaría las elecciones?


Podemos es un partido político arrollador, innovador y necesario. Si no existiese Podemos, habría que inventarlo. En los últimos años, las caducas estructuras políticas de España han sido incapaces de sintonizar con la ciudadanía y la gente está cansada de la indiferencia y prepotencia de nuestros políticos tradicionales. Los españoles están hartos de los miles de desahucios que se producen cada año, ancianos que son arrojados a la vía pública sin ningún apoyo ni consideración del Estado. La falta de humanidad y de sensibilidad del gobierno del PP es una vergüenza que quedará registrada en los anales de la historia de España.

Podemos ha irrumpido en la política española exigiendo que ésto cambie, y la mayoría de españoles está de acuerdo que es necesario cambiar. Con esta actitud humanista se han ganado el aprecio de la gente. No queremos ver ni un solo desahucio más, tenemos terror a no llegar a fin de mes, a que nos corten la electricidad. Vivimos una auténtica pesadilla. Por eso es que las campañas “del miedo” del PP no funcionan, tenemos más miedo a vivir en este Estado policial y deshumanizado que en un hipotético gobierno de Podemos. Nada de lo que digan los partidos tradicionales podrá derrotar a Podemos. Porque además, son torpes, y usan mentiras para tratar de desprestigiar al partido de Pablo Iglesias, y como en el cuento de Pedro y el Lobo, a la tercera mentira, dejamos de creerlas todas, ya ninguna crítica tiene efecto alguno.

Sin embargo, Podemos debería desvincularse del gobierno autoritario de Venezuela y no lo está haciendo, por el contrario, cada día expresan su admiración por la creación de Hugo Chávez. En Venezuela no existe libertad de prensa y eso debería ser un principio fundamental para todo demócrata y humanista. Venezuela es uno de los países con mayores ingresos petroleros del mundo y a pesar de ello posee enormes índices de pobreza y de corrupción, ¡allí la economía es un desastre!, ese país es más corrupto que Kirguistán, Guinea y República Democrática del Congo, ocupando el puesto 164 entre 178 países. (1)

Por otro lado, Venezuela tiene los mayores índices de homicidios de América Latina, y eso es mucho decir. Venezuela no puede ser nuestro paradigma. Allí se han cerrado todos los medios de comunicación críticos al gobierno, y hay un presidente que habla por cadena nacional (incluyendo los canales de pago) todos los domingos, durante horas y sin limitación alguna. Sorprende por ello, que entre las propuestas de gobierno de Podemos esté la creación de nuevos medios de comunicación dirigidos por Podemos el pueblo. ¿Para qué queremos más cadenas públicas? Eso es un despilfarro de dinero público cuyo único objetivo es la propaganda, ¡es mejor invertir ese dinero en los más necesitados!. Particularmente, yo no quiero que España sea una nueva República Bolivariana pero no es por Venezuela que Podemos perdería las elecciones. Cuando se habla de Venezuela, a la mayoría de la gente le interesa un comino, les suena a chino y no tienen demasiado interés en ese tema. 

Podemos no ganaría las elecciones porque está tardando demasiado en consolidarse como un partido serio, con propuestas claras. Ellos nunca han gobernado, no sabemos si serían buenos o malos gobernantes y las dudas vendrán dentro de poco. No sólo de ataques a la casta vive el hombre. Además, frente a los casos de corrupción denunciados por la prensa, la defensa de Podemos fue imitar a la casta, se han pepeízado, están siendo soberbios y altaneros, sin dar explicaciones claras.

También tendrían que decirnos cómo van a conseguir todo lo que proponen. El Estado tiene un presupuesto limitado. Ya sabemos más o menos a qué sectores les darán más dinero pero no sabemos aún a qué sectores les quitarán, porque si das a unos tienes que quitar a otros. Tampoco sabemos si permitirán un referéndum independentista en Cataluña, no sabemos si querrán cambiar la bandera, no sabemos qué harán después de quitar las vallas de Melilla y de cancelar todas las devoluciones de inmigrantes ilegales. No sabemos mucho en realidad, y la incertidumbre crece día a día.

Además, Podemos no ganaría las elecciones porque lo más probable es que el PP y el PSOE se pongan a resintonizar los nuevos canales y comiencen a podemizarse y ajustar sus frecuencias con la ciudadanía. Si esto sucede (y si son inteligentes, sucederá) tienes muchas posibilidades de seguir en el poder, porque la mayoría busca justicia y humanidad, pero también estabilidad y el partido de Pablo Iglesias es un “no sabemos” inquietante y por ese motivo Podemos no podría ganar las elecciones.

Sin embargo, si PP y PSOE continúan alejados del pueblo, lo más probable es que Podemos coseche esa insatisfacción nacional y si es así, ganaría las elecciones. Ganaría y no será tan malo, porque traerá un poco de esa justicia social que los partidos tradicionales han ignorado durante años, esos partidos han aplicado políticas draconianas que no consideran en absoluto el sufrimiento del pueblo. En un gobierno de Podemos los viejos se podrían jubilar y dejar ese trabajo a los jóvenes, las medidas de represión (de estilo venezolano) que nos ha impuesto el PP serían retiradas, la sanidad volvería a ser un derecho universal, también habría el derecho a una muerte digna, y a tener la luz y agua. Propuestas que nos acercan de nuevo hacia un Estado de bienestar europeo que creíamos perdido.

Fuente: Percepción de Corrupción en el mundo en 2010. Wikipedia.

@raulalosfc

1 de diciembre de 2014

El pretil de la muerte de calle Betis


El sábado pasado, al igual que miles de sevillanos, aproveché los agradables rayos del sol que bañaron Sevilla tras unos días de lluvia, para tomarme un cafecito deleitándome con la incomparable vista del río Guadalquivir desde la calle Betis de Triana. Las terrazas estaban repletas de gente y los niños pululaban por doquier, era un ambiente muy animado. Cuando de pronto, mi acompañante me señala algo detrás mía. Me doy la vuelta y veo a un hombre sentado en el respaldo del banco de la muerte de la calle Betis y al lado suya, su hija de seis años, arrodillada en el asiento y apoyada en el respaldo mirando hacia el río. Inmediatamente les advertimos del riesgo que corrían y por fortuna, ellos se apartaron del lugar.

Y es que el pretil de la calle Betis es uno de los mayores peligros de la ciudad de Sevilla. Se trata de un pequeño banco de piedra de 50 centímetros de altura y 90 metros de largo, tras el cual hay un abismo de siete metros. El riesgo de caída tras un tropiezo accidental, una riña de borrachos o una distracción fútil, es evidente. La calle Betis se caracteriza por ser el centro de concentración de miles de personas, sobre todo los fines de semana, y en verano se llena de turistas que se divierten sin darse cuenta que allí hay un peligro enorme, porque a simple vista, el poyete da un falso aspecto de seguridad cuando realidad es una trampa mortal para cualquier distraído. Es obvio que si retrocedes de espaldas, sin saber lo que hay detrás, puedes tropezar con este banquito y caer al abismo. Y si has bebido algo, pues ya no te cuento.

Desde la primera vez que pisé la calle Betis y me asomé por ese gracioso y ridículo banco, me dije “cuánta gente se habrá matado aquí”, después de todo, hay borrachos, hay turistas y muchos niños correteando alrededor de esta calle. La verdad es que increíblemente, han sido muy pocos los accidentes que se han producido allí, lo que no quiere decir, que el riesgo no exista.

Hace, apenas un mes, una turista polaca de sólo 23 años, cayó desde este barranco, cuando trataba de hacerse un selfie con el Puente de Triana detrás. Falleció tras un día de agonía. El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, dijo sentirse “conmovido” por la tragedia, pero añadió que no haría nada para evitar que algo así vuelva a suceder, dijo que estaba atado de manos porque este famoso pretil de Triana es considerado Bien de Interés Cultural y no se le puede vallar y no se le puede poner ninguna protección adicional.

Hace unos meses, un hombre borracho también cayó desde allí, afortunadamente tuvo más suerte y no sufrió daños, pero unos días antes del accidente de la joven polaca, un perro, subido al banco, vio pasar una paloma, fue a por ella y cayó al precipicio, matándose ante decenas de personas. Lo mismo puede sucederle a un niño. Señor Alcalde, ¿está usted seguro que no se puede hacer nada? “Todo lo que se puede hacer y todas las medidas de precaución ya están puestas", nos dice Zoido y añade que los técnicos le han dicho que no se puede poner ningún vallado porque es un “Bien de Interés Cultural”. Todo es mentira.

En ningún lugar del mundo, un bien cultural está por encima de la vida humana. La seguridad y la vida de una persona es lo más importante para una Autoridad. Autoridad con “A” mayúscula, claro. Para Zoido, todo lo que se puede hacer, ya está hecho. ¿Y qué es lo que se ha hecho? Pues nada, poner un cartelito que dice “Peligro de caída a gran altura”. Pues si hablamos de monumentos, ésto es un desprecio monumental por la vida de las personas. Cuando existe un bien cultural abierto a la visita pública, se le pone vallas, esto sucede en cualquier parte del mundo. Nunca se expone a las personas de forma tan gratuita y mucho menos si es en un sitio céntrico de una gran ciudad.

Las vallas deben ponerse, es un clamor de la población de Triana, que es consciente del peligro que entraña ese pretil de la muerte. Ya en enero de 2013, la Policía Local de Triana envió un informe al Ayuntamiento, pidiendo se tomaran medidas para evitar una muerte accidental en el lugar, “es un peligro”, señalaban y pedían solucionar urgentemente el problema. Además, añadían que en una obra nueva no se permitiría un riesgo semejante. Y no sólo fue la Policía Local, también el Consejo de Participación Ciudadana, en mayo de 2012 y la Junta Municipal, en junio de 2013, solicitaron se tomen medidas urgentes para evitar la caída de una persona, y sobre todo de niños, que corren enorme riesgo en ese banco de piedra.

¿Se puede hacer algo para prevenir una nueva muerte? ¡Sí! Sin duda. Lo más indicado, es un vallado detrás del respaldo, manteniendo la armonía estética del monumento. Es algo que se puede y se debe hacer urgentemente. Y si el Alcalde vuelve a mentir, diciendo que se trata de un monumento intocable e inmodificable, lo que se debe hacer es poner una reja por delante del banco, para que no se pueda acceder a él y nadie corra riesgo de morir allí de nuevo. Quedaría feo, sí, pero es preferible la fealdad urbana antes que perder la vida de otra persona inocente.