20 de junio de 2019

¿Quién era «Pepe el escocés»?


Feria de Abril de Sevilla, año 1959. Entre las casetas del Prado de San Sebastián destaca la figura de un hombre alto, de aproximadamente dos metros de estatura. Llama la atención también su atuendo: falda escocesa de cuadros, zapatos con hebillas, cayado de mando y una boina ataviada con plumas. De estilo enigmático, aunque agradable y cercano, destaca su sonrisa mientras pululaba por el real. Un personaje que hoy día catalogaríamos como un guiri despistado o con alguna jarra de rebujito de más, pero que tampoco pasaría inadvertido. Se trataba de Pepe el escocés, aunque ni se llamara Pepe ni fuera de Escocia.

Su nombre completo era Bertrand Olivier Gaston de Bonnechose y nació en Versalles el 2 de julio de 1897. Lo de Pepe fue el bautizo a la sevillana, aunque nadie supo nunca cómo se llamaba ni de dónde venía. Alguien debió decir: «Llamémosle Pepe» y Pepe se le quedó. A todos les caía bien y los niños corrían alrededor suya. Hasta solía ser invitado a las casetas privadas por parte de los socios, donde mostraba su carácter cortés y afable. No mostraba reparos a la hora de bailar sevillanas y no faltaba a su cita diaria con el albero y los farolillos.

Así se refería la prensa de la época a nuestro extravagante turista: «Contagiado por la alegría del ambiente, un turista escocés, regocijando a los paseantes, se marca, con repajolera gracia, unos pasitos de baile. ¿El típico de su país o un desplante por bulerías? ¡Todo es posible en Sevilla y en Feria!» En 1968 la selección de Escocia venció a Inglaterra en el estadio de Wembley, hecho que tampoco pasaron poe alto con ingenio y gracia: «El escocés, grande y simpaticón, bulle y rebulle por todas partes. Baila unas sevillanas. Pide una copa de vino. Gusta de estar entre los cabales. Es un embajador que no tiene precio y que este año está más alegre quizás por la reciente victoria de sus paisanos sobre los ingleses en el mismísimo Wembley».

Los periodistas locales lo tildaron como «el escocés errante que año tras año viene a Sevilla». Viajaba solo pero fue acogido como un sevillano más. Bebía y bailaba a partes iguales, mientras paseaba su aire exótico por el real del Prado de San Sebastián. Cuentan que su bailar era torpe, casi arqueológico, pero todo ello quedaba eclipsado por su amabilidad y exquisita educación. Sin embargo, Pepe el escocés era mucho más que un turista estrafalario en la Sevilla de la década de los sesenta.

Bertrand Olivier Gaston de Bonnechose, Pepe para los amigos, era pintor. Y de brocha muy fina. También era viajero. Era de origen francés y holandés aunque, sobre todo, tenía una gran sensibilidad escocesa. Inmortalizó en sus lienzos los paisajes de Marruecos, la India y la Bretaña francesa. Procedía de los Bonnechose, una familia aristócrata de la nobleza francesa de Normandía. Sirvió en artillería en la Primera Guerra Mundial, estudió Bellas Artes en París y fue miembro de la Sociedad de Artistas franceses entre 1921 y 1928. Se casó dos veces y tuvo tres hijos. 

Tal hueco dejó en el imaginario sevillano que el Pali le dedicaría una sevillana años después: «Sevilla tiene una deuda, tiene una deuda Sevilla, con aquel gran extranjero que de tan lejos venía. Viva la gracia del mundo, viva el arte y el gaché, murió queriendo a Sevilla, viva Pepe el Escocés. Cómo se nota su falta por las calles de Sevilla. Viva la gracia del mundo, viva el arte y el gaché, murió queriendo a Sevilla, viva Pepe el Escocés».

Pasó sus últimos años dedicándose a la pintura, lejos de su familia y pisó por última vez la Feria en 1969. Todos lo echaban de menos pero Pepe nunca más regresaría a Sevilla. Bertrand falleció el 19 de enero de 1972 en Niza a la edad de setenta y cuatro años. Su estilo bohemio y alma de viajero permanecerán para siempre en la esencia de Sevilla. Bertrand para unos y Pepe para otros, hay personajes que nunca desaparecen del recuerdo y Pepe fue uno de ellos.


Fuentes: Antonio Burgos (18/6/2019). Pepe el escocés era francés. Diario ABC de Sevilla | Francisco Javier Sánchez Angulo  (12/6/2019). Pepe el escocés, aquel francés errante... Blog El cajón de los misterios.

16 de mayo de 2019

Thanos se presentará a las primarias de Vox


¡ESTE ARTÍCULO CONTIENE SPOILERS. SI NO HAS VISTO LOS VENGADORES INFINITY WARS Y ENDGAME, NO SIGAS LEYENDO!

Era un secreto a voces, pero por fin se puede confirmar de manera oficial: Thanos presentará su candidatura a las primarias de Vox, tras las próximas elecciones del 26 de mayo. Así lo ha confirmado el villano de Marvel en su cuenta de Twitter: «Después de mucho pensarlo, he dado el paso. Estoy cansado de tanta mariconada en Vox, así que voy a dar el golpe de efecto que este partido necesita. A mi lado, Santiago Abascal es de centro».

«Hay que equilibrar la balanza política. Tantos partidos políticos de derechas están fragmentando el voto útil, perdemos escaños y eso no puede ser», prosiguió. Asimismo, declaró: «Titán es lo primero, los golpistas de Asgard deben ser ilegalizados y los batasunos esos de los Vengadores no deben tener cabida en mi nuevo universo. ¡Arriba Titán!»

Tras los rumores que lo situaban en la formación verde al anunciar su interés en conseguir las gemas del infinito, Thanos no ha tardado en afirmar sus intenciones si finalmente es elegido presidente de Vox: «Soy inevitable. Si las bases de Titán me llevan a la presidencia, lo primero que haré será un chasquido de dedos que elimine a la mitad de los partidos políticos, o sea, a PSOE y Unidas Podemos. Deben ser reducidos a cenizas y, esta vez, sin resurrecciones, viajes en el tiempo, ni pollas en vinagre».

@joseangelrios92

30 de abril de 2019

La llave de la gobernabilidad está en Cataluña


La jornada electoral del pasado domingo 28 de abril se ha saldado con un claro vencedor: Tezanos. El presidente del CIS hizo un diagnóstico muy acertado del panorama político que desfilará por el Congreso de los Diputados durante la próxima legislatura, a saber: una holgada victoria del PSOE, un declive histórico en el PP, bajada considerable de Unidas Podemos, subida de Ciudadanos y la irrupción de Vox en la cámara baja, aunque con menos escaños de los que se esperaban.

Así pues, los 123 diputados cosechados por Pedro Sánchez lo sitúan como el principal candidato para formar gobierno. Un hipotético pacto con su socio preferente, Pablo Iglesias con el apoyo de Esquerra Republicana sumaría mayoría absoluta. Aunque también se vislumbra otra opción, tampoco descabellada: pactar con Ciudadanos —pese al cordón sanitario del candidato socialista y de Albert Rivera en la campaña electoral—. Dicho acuerdo los dejaría con una cómoda mayoría de 180 escaños, una velocidad de crucero muy cómoda para navegar por una legislatura.

La patata caliente de la gobernabilidad está en la unidad de España, tema estrella durante las últimas semanas, con tesis doctorales y libros con la rojigualda de por medio. En este sentido, cuando Ciudadanos refundó su identidad política y dio el paso desde el parlamentarismo catalán hacia el asalto nacional, viró desde la socialdemocracia hacia el liberalismo, pero su idea sobre la indisoluble división de España permaneció intacta. Y ahí puede chocar con el PSOE.

La salida que se proyecte sobre el tema catalán decidirá los futuros pactos. El fallo sobre el Procés, que presumiblemente tendrá lugar por el mes de junio, pondrá las cartas sobre la mesa y la condena para los procesados, se antoja como la opción más probable. El caballo de Troya en la negociación girará en torno a la apelación por el indulto y el Gobierno está facultado para ello. Es probable que el PSC, mucho más complaciente con el nacionalismo, aunque no independentista, se muestre favorable a dicho indulto. Ese roce entre soberanistas y constitucionalistas podría bloquear la formación de un gobierno y abocarnos a nuevas elecciones.

Desde el punto de vista político, lo más cómodo para Pedro Sánchez es un gobierno de coalición con Ciudadanos. Una opción moderada de centro-izquierda entre dos partidos con un programa social muy similar que permita sacar adelante los presupuestos generales en Bruselas, ajustar las partidas de gasto de las presiones y llevar a cabo un gasto público de la forma más sostenible posible.

26 de enero de 2018

Siete


Uno de los mitos fundacionales de nuestra cultura sitúa al siete como el número de la buena suerte. Envuelto bajo un halo de misterio desde la más insondable Antigüedad, siempre se le ha conferido unas cualidades mágicas. Armonía y magnificencia encuentran un denominador común en el siete, cifra áurea sin ser redonda. Pitágoras le atribuía el siempre anhelado galardón de número perfecto, es mencionado con frecuencia en la Biblia, David Fincher lo inmortalizó en 1995 en la gran pantalla, también son siete los pecados capitales, el número de las maravillas del mundo, la consonancia de las siete notas musicales y el conjunto de las siete artes.

Porque siete son los meses mínimos que un ser humano necesita para gestarse, la edad en la que la ilusión aún no nos ha abandonado, víctima de la estocada asestada por la madurez, y las bodas de lana de una pareja que no ha sucumbido ante los perniciosos efectos de una cláusula suelo. El siete representa la casualidad más perfecta y la perfección más casual, el conjunto de circunstancias que nos llevan a tomar una decisión y no otra, una llamada que puede cambiar con creces el curso de nuestra existencia, el quedarnos acostados sin saber que la vida nos puede sorprender con un cambio de guión diametral tan sólo con cruzar el umbral de la puerta. A final de eso se trata: de acertar y errar, de tomar un tren y no otro. Y hacerlo todo el rato. Sin darnos cuenta, no somos más que el conjunto de nuestros éxitos y fracasos.

Así es el siete, azaroso y caprichoso como el destino, rezagado en la retaguardia con la sana intención de obsequiarnos con todo aquello que nunca se nos debió de haber arrebatado. Y no entiende de invitaciones, dado que nunca fue echado, volverá sin ser llamado. Porque nunca nos terminó de abandonar, aunque a veces pensemos que se fue por tabaco y nunca volvió. Sólo estaba de parranda y regresará, aunque sólo sea para tener una alcoba en la que descansar la mona. Escurridizo e intangible, siempre ha estado presente, pero como los buenos chupitos, ganan con la brevedad. Y el siete es plenamente consciente de ello.

Las casualidades son como siete cajas sin tapa con un agujero en la base. Y el destino no es más que la bolita que puede pasar de una a otra, sorteando los obstáculos y llegando abajo como una canasta limpia. La vida consiste en aprender a mover cada vez con más presteza esas bolitas para que puedan encontrar por dónde salir. En ocasiones, se queda atrancada en una de las cajas y no ve un hueco por el que escapar, pero saldrá, aunque le cuesta sangre, sudor y lágrimas, habiendo aprendido por el camino una lección incalculable; algunas, se quedará perdida en el limbo; y otras, se perderá en la primera. Otras veces, simplemente, tenemos mejor suerte.

Y es que el siete nunca nos ha dejado, eso tenlo claro. Incluso cuando pensaste que lo había hecho, ahí estaba confinado entre bastidores. Puede que nosotros no, pero sí ha reparado en saber que estamos ahí. Todos tenemos un siete que aflorará a la superficie en el momento menos pensado, para irradiarnos con toda su luz y emoción como un gol en la prórroga. Si aún no lo has identificado, toca armarse de paciencia y esperar a que aparezca, u observar con más atención, por si está más cerca de lo que creías. El siete es como lo más maravilloso de la vida, aparece sin ser buscado para emprender junto a nosotros la más mágica travesía que podamos concebir y enseñarnos a valorar cada momento lo que aún conservamos y a renunciar a lo que nunca lograremos.

@joseangelrios92

11 de noviembre de 2017

El humor es amor


Chiquito de la Calzada fue un hombre hecho a sí mismo, de esos que no reniegan de sus orígenes. Hijo de electricista y huérfano a temprana edad, desde muy joven se subió a los escenarios como palmero en tablaos flamencos. Icono de lo surrealista y artífice de un humor inclasificable, la fama le llegaría de forma fortuita a los sesenta y dos años de edad, de la mano del mítico programa televisivo Genio y figura, nombre que haría honor a su singular e irrepetible estilo. Hoy la magia de su humor se ha apagado, pero su recuerdo en nuestros corazones perdurará para siempre.

Y es que don Gregorio Sánchez —oriundo del malagueño barrio de la Calzada de la Trinidad— se puede atribuir la difícil tarea de caerle bien a todo el mundo. Sus guturales sonidos, chistes que sólo podían ser contados por él, camisas con estampados imposibles, patillas con vida propia, inenarrable mímica e hilarante vis cómica, revolucionaron por completo un mundo encorsetado en los clichés, impregnado de cierta caspa y tan infravalorado como el humor. Tanto fue así que, por el camino, incluso se permitió la osadía de reinventar el lenguaje a guan, a peich y a gromenagüer.

Chiquito de la Calzada es el culpable de que media España diga ¿Sirl? al contentar el teléfono, alguien que nació después de los dolores, una persona entrañable que parecía que no podía, pero siempre estaba ¡Al ataquer!,  y que pasó por dificultades económicas durante su juventud en una época en la que, según él, no había niños y que siempre jugaba solo. Unas estrecheces que no le arrebatarían si un centímetro de su sonrisa como las que nos desternillaría desde mediados de los noventa. Obrero del cante jondo, se desplazaría a Japón durante dos años para cantar flamenco en tablaos, donde actuaría acompañado de ratas gigantes como reveló en una entrevista. Esos serían los únicos que pasaría separado de su mujer Pepita, fallecida de forma repentina en marzo de 2012, y que lo sumiría en una profunda depresión que lo mantendría alejado de los medios de comunicación hasta el triste desenlace al que hoy hemos asistido. Ese día empezó a apagarse Chiquito.

Humilde, cercano y con una mirada repleta de bondad, era habitual verlo en el restaurante Chinitas de Málaga, siempre vestido de forma impecable y mirando con orgullo su faraónico retrato que lo preside. El genio del humor malagueño decía que su peculiar vocabulario era de su invención. Según contaría en una ocasión, su archiconocida fistro, es una palabra planetaria, procedente de una galaxia de 1801. Poseedor de un carisma y naturalidad innatas, su dimensión era tan abrumadora que era difícil hasta donde abarcaba Gregorio y donde empezaba Chiquito, un nombre que quedará escrito con letras doradas en las páginas del humor y de la cultura popular al lado del de Cantinflas o Charles Chaplin, dos de sus grandes referentes. Porque hoy y siempre Chiquito de la Calzada será Gigante de la Calzada para toda la eternidad. Y es que la mejor forma de llorarte hoy es hacerlo de risa, como siempre hiciste. Hasta siempre, maestro.